#proyectográvida

Grávida es un trabajo de relato de experiencia y fototerapia personal en el que incluyo la imagen auto-referencial y el autorretrato para expresar mi deseo y frustración ante la búsqueda de la maternidad.

Reflexiona acerca de la fertilidad, la docilidad impuesta a la mujer por el Patriarcado y el Sistema capitalista que lo legitima, ante una acción tan salvaje como la predisposición biológica para gestar y parir.

La finalidad de “Grávida”, aparte de la catarsis personal, es ahondar en una circunstancia que a menudo se vive en silencio, se medicaliza o se instrumentaliza, y se siente como tabú y fracaso personal, cuando es más habitual de lo que parece y además es consecuencia directa del tipo de sociedad que habitamos.

Las alas entre almohadas,

las hogueras verdes,

las luminosas murallas de la verdad

con sus puertas cerradas

y los cristales rotos

Bienvenido

a mi sueño de cristal

que está quebrado

en esta esquina

de tu habitación

Grávida significa “plena, llena de cosas”. En un momento de mi vida en el que el proyecto de maternidad-paternidad coincide con una actividad profesional y creativa frenética, comienzo a realizar fotografías que describan mis emociones íntimas.

Lo que describo es nuestro transitar particular -muy distinto al de otras parejas, sin medicalización ni pruebas, yendo a tocar el fondo de la herida, la raíz, en nuestro día a día en común y en nuestro discurrir como individuos- por un camino que nos ha llevado a deconstruir cómo nos educaron y qué roles hemos tenido que elegir y cuáles hubiéramos querido desempeñar.

Esa frustración de la primera etapa, en la que miramos cara a cara al fracaso con angustia y miedo, en una etapa de primer duelo ante la desilusión, es la que he querido reflejar o ha surgido a modo de catarsis en esta primera fase del proyecto, que he titulado [Deseo].

Después de investigar acerca de la represión del deseo materno con los libros y charlas de Casilda Rodrigáñez, al descubrir conceptos como la simbiosis libidinal en la díada madre-hijo, basados en la concepción de la autopoiesis de los biólogos Maturana y Varela, comprendo que el [Deseo] de ser madre, en mi caso, no va ligado a un concepto cultural, ni mi frustración tiene que ver con no poder cumplir mi función social “asignada como mujer”.

Al contrario, siento que la sociedad me ha impuesto un ritmo de éxitos desde que tengo uso de razón para ser una súper mujer trabajadora con tal de no tener que cumplir el papel de madre que tanto pesa en el imaginario de muchas mujeres en particular, y del feminismo en general, que me agota y me desconecta de lo que soy y quiero ser, de mi cuerpo y del lugar en el que quiero estar. 

Me siento dentro del movimiento de mujeres que defienden el placer y la libertad de ser madres en conexión con los ritmos de la naturaleza y no con los artificiales ritmos del neodarwinismo y su ley del más fuerte que nos lleva a morir de éxito. Esta reflexión, por tanto, se presenta en torno a la dualidad y a la polaridad lleno-vacío, natural-artificial, lento-rápido, acumulación-nutrición, yin-yang.

Este proyecto no habla sobre la libertad de la mujer para elegir sobre ser madre o no. No es un proyecto feminista. Habla de una necesidad fisiológica que, precisamente a causa de los “adelantos” que nos llevarán a ser cyborgs tanto física como emocionalmente, estamos negando e impidiendo con la creciente desnaturalización que esteriliza -desde el agua y los pesticidas hasta las vacunas transgénicas- y las intervenciones médicas preventivas y abusivas que van desde la histerectomía de oficio hasta la cesárea por costumbre, pasando por la clásica episiotomía, prácticas cada vez más normalizadas, que son sin embargo violencia obstétrica y marcan de por vida el imaginario colectivo sobre la experiencia de ser madres, demonizando y ocultando otros paradigmas y realidades existentes.

La frustración que late viva en mis entrañas nace, como estas imágenes, en torno a esta reflexión: ¿Cuán libre puede ser una mujer de esta sociedad tan avanzada que se ha desconectado de sí misma, de su instinto y su salud a base de autoexigencia, estrés y renuncia, medicalización, instrumentalización e intoxicación del cuerpo por el modo de vida hiperdesarrollado que nos envenena y asfixia?

Grávida es un proyecto en proceso que cuenta con tres fases diferenciadas que parten de la oportunidad de aprender con la fotografía como herramienta personal para la hermenéutica del alma y que se desarrollan cotidianamente a golpe de vivencias y emociones. Porque estamos plenos, llenos de cosas que nutren nuestra vida.


Una pieza de este proyecto fue seleccionada en 2018 en la convocatoria internacional “Ars visibilis Genius” para su exposición en la sala de Mediterráneo Centro Artístico y expuesta en el “Espacio Mera” de La Oficina Producciones Culturales en la colectiva “Tejidos invisibilizados” comisariada por Ana Cayuela.